¿Crujirse la espalda es malo? Lo que realmente ocurre cuando escuchas ese «clic»
Todos conocemos a alguien que se cruje la espalda, los dedos, el cuello…Quizá sea ese compañero de trabajo que gira el tronco en la silla y provoca un sonido que se escucha en toda la oficina.
Y después del famoso «clic» siempre aparece la misma pregunta:
¿Esto es malo para la espalda?
La respuesta corta es que, en la mayoría de los casos, no. Pero vamos a entender qué ocurre realmente.
¿Qué produce ese ruido?
Muchas personas piensan que cuando la espalda cruje una vértebra se coloca en su sitio.
La realidad es bastante menos dramática: Las articulaciones contienen un líquido que ayuda a que se muevan correctamente. Cuando realizamos determinados movimientos, pueden producirse cambios de presión dentro de la articulación que generan pequeñas burbujas de gas. Ese fenómeno suele ser el responsable del famoso «clic».
Por lo tanto, escuchar un crujido no significa necesariamente que exista una lesión o un problema.
Entonces, ¿es malo crujirse la espalda?
En una persona sana, sin dolor y de forma ocasional, normalmente no.
Muchas articulaciones del cuerpo pueden producir sonidos sin que ello indique una patología.
De hecho, algunas personas tienen más tendencia a que sus articulaciones hagan ruido que otras, y eso no implica que tengan una espalda peor.
¿Cuándo debería preocuparme?
Más que el ruido, lo importante es lo que ocurre alrededor de él.
Es recomendable consultar con un profesional si el crujido aparece acompañado de:
- Dolor.
- Rigidez persistente.
- Limitación de movimiento.
- Hormigueos.
- Debilidad muscular.
- Necesidad constante de crujirse para sentir alivio.
En estos casos, puede existir una causa subyacente que merece una valoración adecuada.
¿Por qué sentimos la necesidad de crujirnos?
Muchas veces no buscamos el sonido, buscamos la sensación de alivio que aparece después.
Cuando pasamos muchas horas sentados, acumulamos tensión o nos movemos menos de lo que nuestro cuerpo necesita, podemos notar sensación de rigidez o bloqueo.
Entonces llega el giro de espalda, aparece el «clic» y sentimos que todo vuelve a su sitio. Aunque el alivio suele ser real, muchas veces es temporal.
Cinco hábitos que ayudan más que buscar el «clic»
- Muévete con frecuencia. La espalda está diseñada para moverse, no para permanecer inmóvil durante horas.
- Haz pausas activas Levantarte unos minutos varias veces al día puede marcar una gran diferencia.
- Cambia de postura La mejor postura no es una postura perfecta. Es la siguiente postura.
- Mantente físicamente activo Caminar, entrenar fuerza o practicar deporte ayuda a mantener una espalda más saludable.
- Escucha a tu cuerpo Si el crujido viene acompañado de dolor o limitación, es momento de consultar.
Crujirse la espalda no suele ser el problema. El problema aparece cuando dependemos constantemente de ese gesto para sentirnos bien o cuando el ruido se acompaña de dolor y molestias.
Porque muchas veces el verdadero origen no está en el «clic». Está en las horas que pasamos sentados, en el estrés acumulado o en la falta de movimiento del día a día.
